divendres, 26 d’octubre de 2018

RAUXA 2018: GENERACIÓN CALÍOPE / ANDREA CEBALLOS


Divendres 23 de novembre
«Poetes de guàrdia», recital de poesia a càrrec de Generación Calíope (Marc Baltà i Andrea Ceballos) i David Yeste + Trobada d'Urban Sketchers Terrassa.
Lloc: Reina Victòria / Carrer de la Rasa, 48
Horari: 21:00 - 22:00 - Entrada lliure


GENERACIÓN CALÍOPE: ANDREA



       Genocidio de azucenas (fragmento)

Debo esperar la noche para escribir cómo murieron las azucenas,
no es fácil contar historias que nadie quiere escuchar.
La oscuridad antes de ser oscura,
reportó todos los colores,
es por eso que en su presencia pueden verse los desechos de un mundo feliz.

En una acromatía plena
viven los niños desamparados,
y los adultos famélicos que no pudieron morir.
No por poca gana, 
el mundo les pesaba en la espalda,
el hambre les comía el cerebro.
No por poca gana,
la pena le robaba el llanto de no poder alimentar a sus hijos enfermos de abandono.
No por poca gana,
no por poca desidia.
La muerte se alió con el capital,
inventaron el ritual, el ataúd y las deudas transferibles
Los pobres condenados a custodiar las calles frías,
a susurrar tras las farolas tintineantes
el gélido pesar de sus tumultuosos cuerpos
deformados por el poco tacto que tuvo el tiempo con ellos.
¿Quién lo haría sinó?
¿Los ancianos felices?
¿Las familias del centro?
¿Los niños ricos?
No, esa gente había nacido para vivir a costa de la miseria.
De eso estábamos convencidos,
si no, no viviríamos tranquilos.
Fues así,
que tú, yo y todas nosotras
Aprendimos a apartar la vista, 
a callar la verdad, sonreír como lagartos y seguir como siempre, como si no pasara nada.

Pero mientras,
en pleno noviembre,
un par de sintecho
se limpian las escarchas y el rocío entre ellos porque sus pieles piden algo de afecto,
se abrazan para arrancar el frío de los huesos,
de sus huesos, porque no tienen nada más que agarrar.
Perdón, lo olvidaba,
necesitan desquitarse también
de las miradas lascivas,
del desazón y la comedia,
de tenerse que esconder,
del sueño y el insomnio,
de ir malvestidos, malalimentados,
malqueridos por el vecindario
al que no le falta calor en invierno,
techo en la noche ni un buen manjar en Navidades.
Están hartos
de no ser mirados,
de ver cada noche como la belleza marcha,
de ver cada noche llorar los lirios del dolor que sienten,
de enterrar cada noche un genocidio de azucenas. [...]


                                                                   Andrea Ceballos



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